Las ofrendas

Ofrenda

Las ofrendas (Escucha el podcast)

Por Hand Made Spanish Classes

El Día de muertos es más que solo una celebración para nuestros difuntos; es una tradición religiosa que nos permite hablar con ellos; es un acto de comunicación mágica y sagrada que nos permite recordar a nuestros seres queridos fallecidos.

Al hablar con ellos, revivimos su recuerdo y no dejamos morir su memoria.

Al recordarlos, rememoramos las huellas que dejaron en nosotros, los entendemos mejor y nos entendemos mejor a nosotros mismos. Reflexionamos. Renovarse en ellos es vivir.

“Ofrendar” es estar cerca de nuestros muertos para dialogar con su recuerdo, con su memoria, con su vida.

El Día de muertos gira en torno a las ofrendas, ya que incitan a la comunicación entre vivos y muertos por medio de sus elementos.

Las ofrendas son ofrecimientos y una invitación a nuestros seres queridos para venir.

Las ofrendas tienen elementos esenciales e imprescindibles:

El agua (la vida) – Para las almas sedientas y para sus largos recorridos.

La sal (la purificación) – Para mantener puras sus almas durante el recorrido.

Las velas (la luz, la fe y la esperanza) – Para guiar a los espíritus en sus recorridos. Se pueden poner 4 velas en los 4 puntos cardinales para orientar a sus almas. También hay una vela para representar a cada difunto.

Los cigarros (el humo) – Para interpretar el oráculo y comunicar la tierra con el cielo.

El incienso y el copal (la alabanza) – Para orar por nuestros difuntos.

Las flores de Cempoalxóchitl (la festividad) – Para alegrar a las almas.

El petate (el descanso) – Para el descanso de las almas.

El izcuintle (la ayuda y la amistad) – Es un perro que ayuda a las almas a cruzar el río para llegar a Mictlán y para jugar con los las almas de los niños fallecidos.

Los dulces (felicidad infantil) – Para las almas de los niños.

El pan (la fraternidad) – Para dar la bienvenida a los espíritus.

La comida (la sinceridad) – Para complacer a los difuntos con sus platillos favoritos.

El chocolate con agua (la tradición prehispánica) – Para honorar la vida y la muerte.

Las frutas (el ciclo de la vida) – Para representar simbólicamente el nacimiento, la vida, la muerte y el renacimiento: “De la tierra venimos y a la tierra nos reintegramos”.

Las calaveritas (la muerte que siempre está presente) – Para representar a la muerte.

El licor (los recuerdos) – Para recordar los acontecimientos agradables de sus vida.

La cruz de cenizas (la cruz católica y los puntos cardinales) – Para que las almas recen.

El papel picado (la festividad) – Para decorar la ofrenda.

La foto (la solemnidad de los difuntos) – Para intensificar la presencia de sus almas.

Las ofrendas son la escenografía y la fiesta es la representación colectiva de la convivencia entre vivos y muertos.

La muerte tiene muchos nombres en México: catrina, calavera, calaca, dientona, huesuda, flaca, fría, tilica, tiesa, pelona.

Este 1 y 2 de noviembre recibimos la visita de nuestros seres queridos fallecidos que vienen a comer, beber, descansar y convivir.

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